Terrenos, infraestructuras, fábricas abandonadas, como esto afecta al medio ambiente.

       Terrenos, infraestructuras, fábricas  abandonadas, como esto afecta al medio ambiente.

Quito cuenta con 38 231 terrenos abandonados

                                        

          Malos olores, presencia de insectos, basura, acumulación de maleza y un escenario que genera una mala imagen de los barrios, son los principales problemas que causan los terrenos baldíos a la población.

Y es que debido al estado de abandono en el que se encuentra un gran número de lotes baldíos, la maleza crece cada época de lluvia, situación que es aprovechada por algunas personas para depositar toda clase de desechos.
La maleza no es el único problema que se genera en estos predios, pues hay quienes queman basura y depositan animales muertos, lo que genera malos olores en las zonas aledañas a los baldíos.

Si un terreno baldío tiene problemas de contaminación, existe el potencial peligro para enfermedades asociadas con ese contaminante en particular. Económico: Aun así ningún o poco riesgo para la salud existiera, el sitio sigue siendo percibido como un riesgo para la salud, lo que disminuye su desarrollo.

 Las zonas industriales abandonadas a menudo contribuyen a condiciones deterioradas y al sentido de desesperanza en las zonas afectadas por este tipo de propiedades. La falta de desarrollo o re‐desarrollo de estas propiedades puede conducir a la expansión urbana. A menudo, la percepción pública es que estas propiedades están contaminadas por productos químicos y compuestos tóxicos, que pueden afectar al agua, aire y suelo de la propiedad. Salud: Si un terreno baldío tiene problemas de contaminación,  existe el potencial peligro para enfermedades asociadas con ese contaminante en particular. 

Los terrenos abandonados son un problema para Toctiuco, donde viven unas 17 000 personas. José Vicente Calderón, líder comunitario, cuenta que la situación es más complicada principalmente en El Pilar de Toctiuco, San Luis y Miraflores Alto 2. Allí, las calles son empinadas y la mayoría de terrenos no utilizados no tienen cerramientos. Se volvieron depósitos de basura y escombros, y el hogar de viciosos. Los vecinos ya los conocen. Son personas sin casa que llevaron colchones y algo de ropa a esos espacios.

Calderón comenta que se trata de alcohólicos y pide que se lleve a la zona un programa social para ayudarlos con su rehabilitación. Patricio Pérez, comandante de Policía del Distrito Manuela Sáenz, reconoce que esos espacios se vuelven inseguros. De allí la importancia de cercar los terrenos y mantenerlos libres de maleza. Asegura que ese problema se evidencia con mayor fuerza en los terrenos ubicados en La Marín. A finales del mes pasado realizaron un operativo junto a la Comisaría y retiraron a 25 personas del sector. 

En los terrenos se suele encontrar carteras, billeteras y documentos, evidencias de robos. Además de pipas e inhaladores de cemento de contacto. En la mancha urbana de Quito se registran 38 231 lotes no utilizados. La mayoría (14 236) se ubican en Quitumbe. Todos esos predios abandonados suman 2 012 hectáreas. José Ordóñez, director del Instituto Metropolitano de Planificación Urbana, calcula que esos terrenos potencialmente podrían dar cabida a 500 000 personas, haciendo un cálculo con una densidad neta de 250 habitantes por hectárea. Para Ordóñez, la cifra de desocupación de terrenos no es alta si se la compara con el total de predios que hay en Quito. Representan el 4,6% de los 824 000 lotes registrados en el Distrito Metropolitano(Diario El Comercio. 2019).

















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